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INICIOS DE CÁRITAS
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Los primeros movimientos de Cáritas fueron inspirados en sus orígenes por los padres Paules a finales del siglo XIX, con sus organizaciones dedicadas a las obras de caridad, tanto en Francia como en Alemania. Estas obras testimoniales y su contacto cercano con el Papa León XIII le tocaron el corazón, la inteligencia y la imaginación al seminarista Lorenz Wethmann, estudiante del Colegio Germánico de Roma.

Lorenz Wethmann ya era sacerdote, doctor en filosofía y teología cuando se integró a la curia de la diócesis de Limburgo. En diciembre de 1884, forma parte de la diócesis de Francfort renunciando en 1886 para dedicarse a la pastoral social. Durante estos años, fue madurando la idea de unificar y de establecer la coordinación con los grupos y organizaciones que de alguna manera se dedicaban a las obras de caridad.

En 1885, se forma el primer Comité de la Caridad con los objetivos de buscar la mejor manera de organizar a todas las instancias de caridad en la Alemania Católica, y de aglutinar a científicos e intelectuales para elaborar y publicar una revista sobre las acciones de caridad la cual posibilitaría, con su difusión un proceso de comprensión, de apoyo, de esfuerzo y de camino hacia la unión.

En marzo de 1897, en el Capitolio de Friburgo, se concretiza la idea tan codiciada de la unión de las instituciones de caridad de la Alemania Católica, pero recién el 9 de noviembre de 1897, las autoridades eclesiásticas de Friburgo y el Arzobispado Primado de Colonia admiten dicha institución como Caridad planeada bajo la custodia de los obispos. Friburgo pasa, así, a ser la primera sede de la Cáritas de la Alemania Católica. Otras organizaciones nacionales Caritas se crearon sucesivamente en Suiza (1901), Austria (1903) y Estados Unidos (Catholic Charities, 1910).

Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) Cáritas de Alemania Católica tiene una gran presencia testimonial al servir de salvo conducto a la recuperación de los soldados presos, sin distinción de nacionalidades e ideologías, para dar protección a los niños huérfanos de guerra y servir de correo y contacto con los soldados presos y beligerantes.
La necesidad de trabajar juntos se hizo evidente algunos años más tarde. En julio de 1924, durante el Congreso Eucarístico Mundial, celebrado en Ámsterdam, con 60 delegados de 22 países, se creó una conferencia cuya sede era Caritas Suiza, en Lucerna. En 1928, la conferencia se conocía como Caritas Catholica. Los delegados se reunían cada dos años, hasta que la Segunda Guerra Mundial paralizó las actividades.
El trabajo se reanudó en 1947, con la aprobación de la Secretaría de Estado vaticana, y la convocatoria de dos conferencias en Lucerna, para ayudar a coordinar los esfuerzos y la colaboración. Caritas recibió ulterior apoyo cuando la Secretaría de Estado vaticana le otorgó la representación oficial ante todas las organizaciones de asistencia en el plano internacional, sobre todo las de la ONU.

El Año Santo de 1950 vió el inicio de la unión de organizaciones Caritas. Siguiendo la sugerencia de Mons. Montini, el entonces Secretario de Estado suplente que luego sería el Papa Pablo VI, se celebró en Roma una semana de estudio, con participantes de 22 países, para reflexionar sobre los problemas de trabajo de las Caritas cristianas. Como resultado, se decidió crear una Conferencia Internacional de Caridad Católica.
En diciembre de 1951, con la aprobación de los estatutos por parte de la Santa Sede, tuvo lugar la Asamblea General constituyente de Caritas Internationalis. Los miembros fundadores procedían de organizaciones Caritas de 13 países: Alemania, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Holanda, Italia, Luxemburgo, Portugal y Suiza.
En 1957, la Confederación cambió su nombre a Caritas Internationalis para reflejar la creciente presencia internacional de los miembros de Caritas en todos los continentes
En América Latina aparecen entre los años 1955 y 1963.

CÁRITAS INTERNATIONALIS
Cáritas Internationalis está constituida como una Red internacional de ayuda humanitaria para luchar contra la pobreza y a favor de la justícia, en más de 200 países. Se compone de una confederación de 165 organizaciones benéficas que son, en general, nacionales de Caritas. Sin menoscabo de la debida autonomía de las Cáritas nacionales, la Confederación promueve la colaboración mediante la realización de tareas de animación, coordinación y representación. Tiene su sede en Roma.
Regiones en que está dividida, Caritas Internationalis canaliza los recursos de sus miembros:
- Distribuyendo alimentos, material para refugios, agua, medicinas y garantizando una respuesta rápida, profesionalidad y coordinación, en la programación de la respuesta de emergencia y la preparación para reaccionar ante las catástrofes.
- Afrontando la pandemia del VIH/SIDA o las consecuencias del cambio climático, compartiendo nuestros conocimientos, para ayudar a los marginados a convertirse en protagonistas de su propio desarrollo;
- Capacitando a las comunidades en la construcción de paz, reuniendo a pueblos divididos, con el fin de poner fin a los conflictos de una manera no violenta, promoviendo una común humanidad, a través del diálogo interconfesional.
- Denunciando injusticias económicas o migraciones, empoderando a las poblaciones y las comunidades pobres a desafiar las políticas, costumbres o actitudes internacionales que sean injustas
Todo este trabajo se realiza en el marco de la Doctrina Social de la Iglesia cuyos valores se fundan en acciones orientadas a los más necesitados, siendo ellos los protagonistas de su propio desarrollo e impulsando el respeto por la justicia.

Cáritas Europa, una de las siete regiones de Caritas Internationalis, fundada en 1971, reúne a 48 organizaciones en 44 países. Se centra en los problemas de la pobreza y la desigualdad social, la migración y el asilo, tanto en los países de la Unión Europea como en cualquier otro país europeo. Está firmemente comprometida para apoyar las actividades de sus miembros en la cooperación internacional, la ayuda humanitaria, el desarrollo y la paz. La Secretaría con sede en Bruselas coordina el apoyo institucional a los miembros.
Cáritas Europa coopera con las instituciones europeas, los gobiernos y las autoridades públicas de todos los países europeos y con otros muchos de todo el mundo, así como con organizaciones públicas y privadas. La misión Caritas Europa, sostiene como un compromiso el análisis y la lucha contra la pobreza y la exclusión social, además de promover un verdadero desarrollo humano e integral, la justicia social y sostenible y los sistemas sociales en Europa y en todo el mundo. Caritas Europa se esfuerza en luchar para transformar la sociedad hacia una civilización más justa e incluyente. Caritas Europa es consciente de la necesidad de un aprendizaje mutuo y la innovación en todas sus acciones.
CÁRITAS ESPAÑOLA
Cáritas Española es la confederación oficial de las entidades de acción caritativa y social de la Iglesia católica en España, instituida por la Conferencia Episcopal. Cáritas desarrolla dentro de España una importante labor de apoyo y promoción social a diversos grupos sociales en situación de precariedad y/o exclusión social. El compromiso con estas situaciones es apoyado por el trabajo gratuito de más de 65.000 personas voluntarias, que representan el 90 por ciento de los recursos humanos de la institución en toda España.

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Cáritas surge en 1942 como Secretariado Nacional de la Caridad, dentro de la Acción Católica Española. Cinco años después, en 1947, se le dota de su primer Reglamento. Ese mismo año, tiene lugar en París la reunión fundacional de Cáritas Internacional, que adquirirá plena personalidad jurídica civil y canónica en 1951.
En esta etapa de formación institucional y organizativa, Cáritas inicia sus primeras acciones de sensibilización social, de ayuda a las víctimas de la mendicidad y de formación. Surgen, así, las "Campañas de Navidad" y del" Amor al Prójimo", y se crean los primeros cauces para la aportación económica de los donantes: los cheques de caridad, las huchas domiciliarias de caridad y las tómbolas de caridad. Se ponen en marcha las ayudas a los emigrantes españoles en Europa. En 1951 se constituyen la Obra Católica de Ayuda Universitaria y la Obra Caritativa de Asistencia a Refugiados Extranjeros.
Entre 1948 y 1950, Cáritas organiza una vasta operación de acogida en nuestro país de miles de niños austríacos y alemanes víctimas de la Segunda Guerra Mundial, que son adoptados temporalmente por numerosas familias españolas.
En 1951, y en coordinación con Cáritas Internacional, el Secretariado Nacional de Caridad comienza a gestionar la distribución en todo el territorio nacional de la Ayuda Social Americana, consistente en las donaciones de alimentos enviadas a España por el pueblo norteamericano, a través de la National Catholic Welfare Conference.

La gestión de la Ayuda Social Americana, que se mantiene hasta bien entrada la década de los 60, supuso un reto organizativo para Cáritas. La institución potenció su estructura territorial y su capacidad asistencial para poder distribuir la ayuda en todo el país, que se llevó a cabo con la ayuda del Estado y la colaboración de miles de voluntarios La experiencia adquirida por Cáritas en esta operación sirvió para que el Estado le encargase la gestión de los Fondos Nacionales con Finalidad Social.
En esta década Cáritas abre sus ocho primeros Centros Sociales, se constituye el Fondo Nacional de Caridad, comienzan a funcionar las cantinas escolares para el reparto de la leche americana, se inauguran diversas Escuelas de Asistentes Sociales y se impulsa el funcionamiento de constructoras benéficas para la promoción de viviendas sociales.
Comienzan a celebrarse las campañas anuales del Día del Amor Fraterno y del Día de Caridad, y se inicia la publicación del boletín "Cáritas" y de "Documentación Social". La identidad institucional se refuerza con la aprobación, en 1961, del primer Reglamento de Cáritas Nacional, junto a los modelos de Reglamentos para las Cáritas Diocesanas y Parroquiales.
Cáritas establece, en esta década, las bases de su posterior dimensión investigadora de la realidad social mediante la creación del Centro de Estudios de Sociología Aplicada y la realización del Plan CCB, dirigido a convertir a Cáritas en el "instrumento de la Comunicación Cristiana de Bienes". Estas iniciativas hicieron que los métodos de trabajo de Cáritas evolucionaran a lo largo de esta década desde la acción exclusivamente asistencial hacia las actividades de promoción de los colectivos de riesgo y de impulso del cambio social.

El relevo que tiene lugar en 1963 en la dirección de Cáritas cierra la etapa fundacional de la institución e inaugura un proceso de maduración de su estructura y métodos de trabajo. En 1967, fecha en que se aprueban sus Estatutos, Cáritas adquiere su actual configuración confederal.
La constitución en 1965 de la Fundación FOESSA “especializada en estudios sociales y sociología aplicada” coloca a Cáritas en la vanguardia de la investigación social en España y dota a la institución de la que será, en lo sucesivo, una de sus principales señas de identidad. En esa década, FOESSA publicará sus dos primeros Informes sociológicos sobre la situación social de nuestro país (1965 y 1970).
Como consecuencia del desarrollo del Plan CCB, se inician los primeros procesos integrales de lucha contra la pobreza en territorios especialmente deprimidos.
Son los Planes Baza, Cabrera, Lorca y Granada.
Entre 1968 y 1969 concluye la Ayuda Social Americana. La experiencia adquirida por la institución en la gestión de esta operación es valorada por la Administración española, que encarga a Cáritas la coordinación del recién creado Programa Pro Bienestar Social.
Durante esta década, Cáritas adecúa su estructura a las nuevas exigencias de una realidad social cambiante, dominada por las grandes migraciones interiores.
En esta etapa, Cáritas protagoniza una labor pionera en el campo de la cooperación internacional española con la puesta en marcha de acciones de ayuda exterior en países como Filipinas, Perú, Bangladesh, Chile, Egipto, Honduras, Colombia, Uganda, Nicaragua, Kenia, Zaire, Argelia y Togo, y que continuarán a lo largo de la década siguiente.

En un contexto histórico caracterizado por los profundos cambios sociales y políticos que experimenta nuestro país en esta década, Cáritas consolida a lo largo de estos años su estructura organizativa y su identidad institucional. Sus acciones evolucionan desde lo benéfico-asistencial hacia la promoción de los colectivos excluidos, en la transformación de las estructuras socioeconómicas que generan pobreza y en la denuncia de los desequilibrios del sistema. España se transforma política y económicamente, y Cáritas lo hace con ella.
En estos años adquiere una gran importancia el problema del desempleo, para lo que se crean, a nivel diocesano, las Comisiones de Lucha contra el Paro.
Entre 1981 y 1983 Cáritas realiza, por encargo de la Comunidad Europea, un estudio general sobre la pobreza en España, cuyos resultados conmocionan a la opinión pública al desvelar la existencia de ocho millones de pobres.
En 1974 se inicia la edición de otra publicación institucional, la revista "Corintios XIII", especializada en temas de teología y pastoral de la caridad.

El paro adquiere en toda esta década una importancia decisiva. Es el gran drama social de los 80, que persiste, con toda su gravedad, en nuestros días. Cáritas destina a lo largo de estos años una buena parte de sus recursos a promover la creación de cooperativas laborales en diferentes puntos del país.
Comienzan a surgir nuevos fenómenos de exclusión, que afectan a colectivos como el de los inmigrantes, los jóvenes sin empleo, los parados de larga duración o las víctimas de la droga o del sida...
En el terreno de la acción social, Cáritas dirige sus prioridades a formular los derechos sociales de los excluidos y a transmitir a la sociedad la idea de que la lucha contra la pobreza pasa por un cambio en nuestros estilos de vida. Las actividades de Cáritas se especializan en la prevención -insistiendo en la educación y formación de los colectivos sociales de riesgo -sin abandonar la reinserción y la asistencia primaria.
Se intensifica la ayuda al desarrollo, mediante una participación activa en el Grupo de Operaciones de Cáritas Internacional. Las acciones en el exterior van especializándose en tres direcciones: las ayudas de emergencia, los programas de rehabilitación y los proyectos de desarrollo.

En 1993 la Asamblea General aprueba las "Prioridades Estratégicas" que definirán la acción de Cáritas en los años siguientes, de acuerdo a cinco objetivos prioritarios: aumentar el compromiso social con los colectivos y territorios más desfavorecidos, trabajar en la construcción de una sociedad accesible para todos, impulsar la regeneración de los vínculos sociales, dinamizar a la comunidad cristiana como sujeto activo de la acción sociocaritativa de la Iglesia y mejorar la presencia pública de Cáritas.
Los últimos años se han caracterizado por los esfuerzos dirigidos a mejorar la calidad de las acciones de Cáritas en todos los campos donde actúa. Para ello se ha puesto en marcha una doble tarea: reflexionar sobre la propia identidad y elaborar propuestas prácticas de lucha contra la pobreza en España mediante la puesta en marcha de medidas concretas en los campos de la vivienda, la salud, la educación, el empleo y la protección social. Ése ha sido el objetivo del Simposio sobre Políticas Sociales contra la Exclusión Social celebrado en 1997.
Cáritas ha reforzado también su dimensión europea, sobre todo a través del trabajo conjunto desarrollado con Cáritas Europa y la coordinación asumida por Cáritas Española en 1995 de la Red Europea sobre Marginación de Personas Mayores en Núcleos Urbanos, financiada por la Unión Europea.
La acción investigadora de Cáritas ha cubierto nuevos retos con la publicación, en 1994, del V Informe FOESSA, la edición de los Informes diocesanos sobre la situación de la población pobre en los territorios de cada Cáritas Diocesana y la elaboración, en 1995, del primer estudio que se realiza en España sobre los salarios sociales en las Comunidades Autónomas.
En el terreno de la cooperación internacional, la crisis de la ex Yugoslavia, primero, y la de Ruanda, Burundi y Zaire, más tarde, han supuesto un reto organizativo para Cáritas, que ha sido objeto del apoyo masivo de miles de donantes españoles en una operación humanitaria sin precedentes.