Todos somos «esenciales » en esta historia de Amor Fraternal

La Diada del Amor Fraterno, un momento donde Cáritas quiere recordarnos la necesidad de vivir el Memorial de la Eucaristía como una memoria viva de la donación de Jesús a toda la humanidad, coincide y se asocia al Jueves Santo. Estos días, que vemos citada por todas partes la Encíclica de «Hermanos todos» del Francisco, debemos recuperar y subrayar el sentido de la fraternidad más allá de nuestra «burbuja» familiar, social y religiosa. Es en el Jueves Santo cuando la liturgia nos recuerda la Santa Cena, una cena que se alimenta, además de lo que hay en la mesa, de lo que hay en el corazón de Jesús y sus discípulos, la fraternidad. No podemos obviar que, sin una verdadera fraternidad entre los comensales bíblicos con Jesús, la cena sólo sería eso: una cena más. Y en el cenáculo, el amor se desbordó de Jesús hacia ellos y hacia el mundo. Esta misericordia de Cristo hacia la humanidad inunda para siempre la historia de los hombres hasta nuestros días, estos días de pandemia, en un mundo enfermado de cuerpo y de espíritu. Y ahora que Cáritas late con más fuerza que nunca, porque su misión nace y se urge de aquella fraternidad pascual. Si Jesús partió y compartir el «pan» entre los suyos, con un signo universal del partir y el compartir, hoy Cáritas fruto de este mandato cristiano, continúa – en el mundo- haciendo bien vivo este memorial del amor desde el trabajo de llegar a todo el mundo, especialmente los más débiles, pobres y vulnerables. ¿Por qué ellos también tienen lugar en la mesa del banquete pascual, y tienen un lugar preferencial. En estos días que escuchamos palabras que ya nos son familiares y hemos puesto en nuestro diccionario de la vida, palabras como: pandemia, Covid, confinamiento, vacuna… Hay una que estos días se ha hecho muy viral: es la palabra «esencial», y aquí las autoridades hacen un radiografía de quienes son este grupo (sanitarios, educadores, fuerzas policiales, …). En nuestra historia de la salvación, esta «esencialidad» engloba a toda la humanidad: todos somos esenciales para que en esta y próximas generaciones el Memorial del Amor Fraterno continúe vivo. En Cáritas, sin todos vosotros (cada uno desde su realidad y su compromiso) no podríamos ser parte de la fraternidad cristiana. Os llamamos a ser protagonistas de esta historia y le pedimos que nos ayude a ayudar. Una vez más, GRACIAS por estar ahí !!!

Mn. Jaume Mayoral, Delegado Cáritas

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