REUNIÓN DE LOS DELEGADOS EPISCOPALES DE LAS CÁRITAS CON SEDE EN CATALUÑA
Que los delegados episcopales nos reuniéramos ya hace un tiempo, buscaba
establecer un espacio de encuentro, de inter- cambio y también de oración;
donde los delegados, que también asumimos en el contexto de las Cáritas
Diocesanas el papel de consiliarios, pudiéramos profundizar esa espiritualidad
que es vital y debe animar la acción caritativa y social.
A través de una puesta en común, se vio la necesidad de acompañarnos y
acompañar la tarea de la Cáritas en el conjunto de las diócesis, desde una
perspectiva distinta. Por regla general, en los diversos encuentros de trabajo
de las asambleas regionales en las que tenemos la suerte de participar, se
habla de ello en un sentido general. Pero esta vez quisimos tejer en un sentido
específico, una verdadera red de colaboración entre diócesis para aunar
nuestros esfuerzos.
Hay que reconocer que, en el sentido ejecutivo de proyectos, de actividades
y de programas se realiza una gran tarea de trabajo en común y las comisiones y
ámbitos de trabajo funcionan a pleno rendimiento, labor que redunda en la tarea
particular de Cáritas Diocesana y por comunión con todas las Cáritas
Parroquiales.
Respuesta a las necesidades espirituales
Ahora, ante las dificultades que vive y muestra nuestra sociedad, donde la
secularización es cada vez más omnipresente, nos lleva a los delegados a encontrar
en el trabajo compartido una respuesta también desde la fe, un hacer resonar el
mensaje del Concilio Vaticano II y también del Magisterio Pontificio,
especialmente de la encíclica del papa Benedicto XVI Deus caritas est donde
podemos leer:
«ha llegado el momento de reafirmar la importancia de la oración ante el
activismo y el secularismo de muchos cristianos comprometidos en el servicio
caritativo».
En el encuentro, por tanto, con la ayuda y la reflexión del delegado
episcopal de Cáritas Española, Vicente Martín, nos aportó al resto una mejor
descripción del papel que tenemos en esta nueva sociedad donde la Iglesia y su
acción caritativa y social tiene que dar respuestas, no solo desde el ámbito de
las necesidades humanas, sino también de las posibles necesidades espirituales.
Necesidades que también buscan responder y acompañar al que viene a Cáritas.
Hablamos de la persona vulnerable que busca una respuesta de ayuda, para así
reencontrar su dignidad. Pero también hablamos de nuestros técnicos, directivos
y como no y de manera especial nuestros voluntarios y voluntarias, la gran
mayoría provenientes de las comunidades parroquia- les y que también necesitan
ser arropadas desde la fe en su tarea de darse a los otros, y como el
samaritano, especialmente a los arrojados en la periferia de los caminos de
nuestra sociedad, mal Llamada del «estado del bienestar» y donde el «bien
común» ha quedado fuera del proyecto de los gobiernos y ad- ministraciones
civiles.
Luz para una sociedad que solo busca el bien propio
Solo desde este sentido ministerial del servicio se puede entender y se da
sentido a la tarea de los delegados en nuestra zona mayoritariamente sacerdotes
y algunos diáconos, pero que del mismo modo se tendría que dar en mujeres y
seglares con esta responsabilidad. Un ministerio que quiere descubrir para uno
mismo y para los equipos que acompaña que el Dios de Jesús que predicamos y que
configura el sentido de Cáritas, es el Dios que escucha y atiende el clamor de
los pobres, de los necesitados, de los que llaman a nuestra puerta y esperan no
solo una ayuda, sino también una palabra de amor y de compasión, y en esto
nuestro Maestro es el mismo Jesús de Nazaret.
Los delegados reunidos acordamos participar, en la medida de nuestras
posibilidades del trabajo parroquial, en las asambleas y también realizar
encuentros, para profundizar en esta espiritualidad de Cáritas. También para
compartir proyectos, realizar acciones en común dirigidas a las diez diócesis
con sede en Cataluña, y para ofrecer a la sociedad una respuesta que dé luz y
esperanza a los problemas y dificulta- des de una sociedad, que como señalaba,
dejó de lado el bien común hace un tiempo y hasta ahora solo ha buscado el
bien- estar de unos pocos.
Sería de gran interés que este proyecto pudiera llegar a otras Cáritas
regionales y que también tuviera su espacio de trabajo en los Encuentros de
Delegados que se realizan periódicamente, por ejemplo en Madrid, donde nuestra
entidad reúne a los setenta delegados episcopales correspondientes a las
Cáritas de todo el territorio
Jaume Mayoral, delegado episcopal de Cáritas
Diocesana de Urgell.





